La ciudad de Alfaro alberga en la actualidad la mayor colonia urbana de cigüeña blanca del mundo ubicada en un solo edificio, la Colegiata de San Miguel Arcángel, declarada Monumento Histórico Artístico.

Cigüeñas en la Cúpula        En raras ocasiones una especie de nuestra fauna cobra el protagonismo de una ciudad pueblo. Uno de estos casos excepcionales lo encontramos en Alfaro, que en los últimos años ha visto cómo su colonia de cigüeña blanca aumenta el número de sus individuos año tras año, dejando perplejos y maravillados no sólo a sus casi diez mil habitantes sino al cada vez mayor número de personas que se acercan a este rincón de La Rioja para contemplar tan fascinante y único espectáculo.

        Lo más curioso de tan singular colonia es que la casi totalidad de sus parejas han elegido para la ubicación de sus nidos la Iglesia-Colegiata de San Miguel, templo de los siglos XVI y XVII construido con ladrillo macizo y elevada a la categoría de monumento histórico - artístico nacional en 1.976.

Pollos crecidos en el nido        Durante la temporada de cría, las continuas aportaciones de ramaje para los nidos y de alimento para los pollos generan un incesante y espectacular tránsito aéreo de cigüeñas, a la vez que sus gorgoteos se dejan oír como de forma de saludo y bienvenida entre las distintas parejas. Más tarde, en plena época estival, cuando las jóvenes inician sus primeros vuelos, el espectáculo de más de quinientas cigüeñas sobre San Miguel se torna grandioso e inolvidable, especialmente cuando la colonia es observada al contraluz de los rojizos crepúsculos.

 

 

Silueta al atardecer        Los factores que han intervenido en tan próspera situación de la colonia radican en varias causas esenciales. Por una parte, tenemos la recuperación general que está experimentando la población de cigüeñas blancas españolas en los últimos cinco años, después de varias décadas de desenfrenado descenso en toda Europa. Otra de las causas es el medio agrícola de ésta región del Valle del Ebro, caracterizado por sus abundantes cultivos de regadío, que supone un hábitat perfecto para la biología de la especie incluyendo amplias plantaciones de arrozales.

        Evidentemente estas causas no justifican por sí solas la formación de tan fabulosa colonia, ya que otras localidades de esta región tampoco son ajenas a ellas y, sin embargo, no se ha producido éste fenómeno. Y es aquí donde llegamos a la tercera causa fundamental: las características arquitectónicas de la Colegiata de San Miguel, cuyas abundantes y amplias cornisas, pináculos, repisas y demás superficies la convierten en lugar óptimo e inigualable para la ubicación de tantos nidos y, sin los cuales, no hubiera sido posible la magnitud que ha alcanzado la colonia.

Fachada del edificio         Debido a tan extraordinaria densidad, la colonia genera una auténtica aula para el conocimiento biológico y científico de la especie. Y es que aquí diversas pautas de su comportamiento se trastocan con relación a otros asentamientos de cigüeñas. Así, las relaciones habituales intraespecíficas  de la cigüeña blanca se ven alteradas en facetas tales como la territorialidad y monogamia que les caracteriza. La cercanía que existe entre los distintos nidos favorece que los pollos volanderos cambien  con frecuencia de unos nidos a otros. Esta proximidad, a su vez, despierta en las cigüeñas adultas fuertes tendencias cleptómanas ya que se apropian de los materiales que conforman los nidos vecinos, para transportarlos a los suyos propios.

        Como consecuencia del espectáculo urbano y turístico que comienza a surgir en Alfaro por tan alto número de cigüeñas, con el añadido de que estas aves se muestran para los cultivos agrícolas como un inestimable plaguicida ecológico, no es de extrañar el interés, respeto y cariño que sienten todos los alfareños por sus cigüeñas.

 

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